El objetivo de la Real Federación Española de Fútbol es darle un vuelco a la competición para hacerla más competitiva y, por lo tanto, se prevé que el futuro de los equipos variará de manera considerable. Hablamos que será a partir de la temporada 2021-2022, cuando cambiará el formato de Segunda División y se creará –a la estructura de competición- la nueva Segunda División Pro que estará situada entre la Segunda y la Segunda B.

La próxima temporada 2020-2021 se iniciará con cinco grupos de veinte equipos cada uno, y cada grupo se dividirá en dos subgrupos de diez, que a su vez estarán mezclados geográficamente tal y como están actualmente. Son 100 equipos los que disputarán, hasta enero de 2021, una primera fase de dieciocho jornadas y dependiendo de las clasificaciones se asignará la situación de cada equipo.

Los tres primeros de cada grupo (30 equipos), jugarán una competición de ascenso para asignar cuatro plazas para la Segunda División, mientras que los veintiséis que no suben y los cuatro descendidos de Segunda División serán los que configurarán la nueva categoría Segunda División Pro para la temporada 2021-2022. Los equipos que se queden clasificados entre la cuarta y sexta posición (30 en total), tendrán la oportunidad de disputar una fase previa para llegar a completar la nueva categoría. El resto de equipos, los clasificados entre el séptimo al décimo lugar (40), jugarán para la permanencia en Segunda División B y un mínimo de 20 irían para Tercera División.

Esto no va a ser un camino de rosas para nadie, este formato que ofrece la RFEF brinda poco margen de maniobra para cualquier conjunto. Desde el primer partido de competición, los equipos tendrán que salir a por todas y no hacer sus números particulares. El mal inicio de un equipo o no cogerle el pulso a la competición puede dar al traste con las ilusiones de ascenso. Actualmente, la estación de penitencia que tienen que pasar los equipos para salir del pozo de Tercera -en el que solamente suben cuatro de dieciséis- para ascender a Segunda B o incluso los de Segunda B para subir a la categoría de plata, es una gran piedra en el camino difícil de salvar.

Con todo este planteamiento la RFEF quiere hacer un gran reajuste y habrá que esperar a final de julio a que terminen los distintos play-off exprés de Tercera a Segunda B para que vea finalmente la luz la propuesta federativa.

Para poder participar en la nueva Segunda División Pro la RFEF incorpora, como requisito de obligado cumplimiento, una norma que existe en LaLiga referente a la política de control económico en la que los 40 equipos que la conformen no podrán tener deudas con Hacienda u otros organismos públicos.