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LLegó en silencio, sin ser conocido, con apenas 19 años. Lo hizo tratando de abrirse camino dentro del mundo del fútbol. Y bien que lo consiguió. Llegó a un Córdoba en Tercera División y logró encumbrarse y encumbrarlo hasta la máxima categoría. Hoy, 63 años después de su llegada abandona a la fuerza Córdoba, su Córdoba. No era nacido aquí, pero tanto le cautivó, en todos los sentidos, que ya jamás salió de la ciudad de la Mezquita.

Hablamos de José Luis Navarro, el jugador que más encuentros ha disputado con la zamarra blanquiverde, un total de 319 partidos oficiales, uno más que su añorado Simonet y 2 más que su también añorado y querido Juanín. Llegó en la campaña 55-56 y se mantuvo durante 15 temporadas en el equipo, colgando las botas en la 69-70. Siempre titular, siempre formando parte de la defensa cordobesista y siendo el capitán querido y ahora añorado y llorado por todos los que le conocieron.

Jugó con el Córdoba en las tres categorías que en aquella época existían. Comenzó en Tercera, logró el ascenso a Segunda y un posterior ascenso a Primera, donde formó parte del mejor Córdoba de la historia, al menos por clasificación, quintos en la campaña 64-65.

Ahora, sus compañeros de aquella época y los que forman parte de la familia blanquiverde, ex jugadores y muchos amigos que se granjeó por su enorme personalidad, le lloran en el Tanatorio de Las Quemadas, teniendo previsto en la mañana del martes, en torno a las 11:00, que se le rinda homenaje y que su féretro haga la vuelta de honor en El Arcángel, pasando a las 12:00 a celebrarse la misa de funeral en los Padres Capuchinos, para posteriormente ser incinerados sus restos mortales.

Hoy el Córdoba CF, Córdoba, los cordobeses y los cordobesistas se han quedado sin uno de sus referentes terrenales que ahora seguro empujará desde el cielo junto a todos sus excompañeros por un Córdoba al que quería como si fuera suyo. Descanse en paz José Luis Navarro.