Algunos de los asistentes junto a Rafael Escribano.

Hablar de Rafael Escribano en estos momentos, dentro del fútbol base cordobés, es hablar de un completo desconocido. Pero nada más lejos de la realidad. Apenas se haga acopio de memoria por todo aquel que ronde el medio siglo, recordará a un hombre afable, que quizás fue contra corriente, pero que escribió unas enormes páginas dentro del fútbol base cordobés, que hizo historia y que son historia. Él, Rafael Escribano, es una auténtica historia viva para el fútbol cordobés, que no ha quedado en el olvido para nadie que lo conoce y mucho menos, para toda su familia futbolística, la del Zoco.

Rondó por la cabeza de algunos darle un merecido homenaje y se pusieron manos a la obra. Sus pensamientos los vieron plasmados y hechos realidad el pasado viernes. Cerca de un centenar de personas, entre jugadores, entrenadores y directivos que durante más de once temporadas formaron parte del Zoco, se reunieron en Los Patios de la Marquesa.

Rafael Escribano fundó a finales de los 70 el Zoco, equipo del barrio de El Naranjo, que se unió a los pocos años con el Naranjito de Antonio Castillo (q.e.p.d.), formando una gran directiva con Miguel Merino, Pablo, Rodríguez, …que formaron más que un club de fútbol, una gran familia. Con el paso del tiempo ha quedado demostrado, y es que el trato recibido por todos los que en su día, estando más o menos tiempo en el club, formaron parte del mismo, encontraron padres o hermanos, inculcando unos valores de deportividad y formación humana que se han visto hechos realidad a lo largo del tiempo.

Rafael Escribano.

Todo esto quedó patente en la reunión, donde se rindió un merecido homenaje a Rafael Escribano y señora, que de salud estará regular, pero de memoria demostró estar pletórico, dejando claro que la mejor medicina para un enfermo es el cariño recibido por los suyos, como dejó bien claro en su “discurso”, que parecía tener escrito, pero que no necesitó leer, por que las palabras le salían claras del corazón, después de recibir un balón con los colores del Zoco y una camiseta de la época, ambos firmados por los asistentes al acto, y principalmente el cariño de todos los presentes y no presentes, ya que uno de los que no se encontraba físicamente en el acto, como fue Pepe Murcia, envió un video desde Qatar para estar en espíritu con la familia “zoquista”.

Los entrenadores y directivos se dieron cita en casa del presidente para darle una sorpresa, que habían preparado los organizadores en complot con sus hijos, que resultó agradabilísima para el presidente, Rafael Escribano y su señora, que recibía un ramo de flores. Una vez en Los Patios de la Marquesa, dio la bienvenida Pedro Pablo, jugador del Zoco en su día y anfitrión del acto, para que Miguel Merino hiciera entrega del balón y una camiseta del Zoco a Rafael Escribano, que tomó aire y se atrevió a subir al estrado para dirigir unas palabras.

Tras el presidente, tomo la palabra Emilio Cano, nombrado capitán de la nave del Zoco, por haber pertenecido al club desde alevines hasta juveniles, siendo uno de los que más años ha pertenecido al club, que poco pudo decir porque la emoción no le dejaba hacerlo. A continuación se dirigió a los asistentes Miguel Merino, en representación de los directivos, y recordó a todos los presentes lo importante que habían sido las redes sociales para organizar en un mes, una reunión de tal magnitud.

En nombre de los entrenadores, fue Antonio García Llácer el que tomó la palabra para intentar resumir lo que suponía para todos los presentes esta reunión, grande para los jugadores que se habían iniciado en el Zoco y que terminaron jugando en la élite del fútbol sala nacional, llegando a ser internacional, como Paquito Utanda; jugar en el Córdoba como Luis Martínez, Peque, actual secretario técnico del Córdoba CF femenino, Valentín, que también lo hizo en el Betis, o Toni Muñoz, que no pudo estar en el acto pero que llegó al At, Madrid y la selección Española, además de los que no llegaron a los primeros equipos pero si fueron numerosos los que militaron en las categorías inferiores del Córdoba, participando también como sénior en equipos de la capital, provincia y fuera de ella.

De los entrenadores, García Llácer mencionó alguna anécdota y dejo bien claro la gran amistad existente entre los que formaron parte del club, como Antonio Sánchez Caler, Carmelo Salas, Antonio Carnero y Eduardo López, además de los que no estaban presentes, Cepas o Paco Hergueta, destacando la gran labor realizada por todos, consiguiendo en los pocos años de existencia el haber llegado a militar en Liga Nacional, realizando grandes actuaciones en las diferentes temporadas.

Para finalizar Llácer felicitó a los organizadores, donde Fale Escribano, ha sido fundamental, contando con la colaboración de Miguel Merino y Emilio Cano, y por supuesto destacar la labor del anfitrión, Pedro Pablo. Además, dejó claro que la próxima reunión no tardará en llegar para seguir “recordando historias y anécdotas vividas, que si cinco penaltis en un solo partido, que si la actuación arbitral, que los viajes realizados a uno u otro sitio, vamos que las 5 horas se quedaron cortísimas, por ello se necesitan más reuniones de estas”.