Jugadores del Mallorca celebran un gol en el duelo ante el Zaragoza.

Esta semana visita al Córdoba el Mallorca, un equipo recién ascendido, que además lo hizo por la vía rápida después de caer la temporada anterior a Segunda B, y que en las últimas jornadas ha logrado meterse entre los equipos que pueden disputar el play off de ascenso a Primera División, una categoría en la que permaneció hasta la campaña 12-13 y en la que ahora ha vuelto a soñar. Lo ha hecho después de encadenar seis jornadas sin perder, con tres victorias en las tres últimas disputadas.

El conjunto bermellón lo dirige Vicente Moreno, que ya lo hiciera la pasada campaña logrando el ascenso. No hubo una revolución en la plantilla tras el retorno a la categoría de plata; y ahora en el mercado de invierno, sólo tres jugadores han llegado al conjunto mallorquín: Ante Budimir (Croconte), Nikola Stojiljkovic y Leo Suárez (Villarreal), jugadores que han dado un pequeño salto de calidad al equipo, a pesar de la lesión posterior del ariete Stojiljkovic y la de Sergio Buenacasa.

El equipo que dirige Vicente Moreno ofrece una enorme intensidad y profundidad, es un bloque muy ordenado que sabe rentabilizar al máximo los errores del rival. Es un equipo que sabe aprovechar a la perfección los espacios y que le ataca cuando se equivoca.

El preparador plantea de inicio un 4-2-3-1 que puede mutar al 4-4-1-1. Pretende que su equipo domine los partidos independientemente de quien sea el rival. En las últimas jornadas parece haber encontrado ya su once tipo. Con Manu Reina en la portería, meta que aporta experiencia y que está ofreciendo un buen rendimiento, el técnico alinea por delante a Joan Sastre y Estupiñán en los laterales, dos jugadores potentes y ofensivos, que cumplen en defensa y crean mucho peligro en ataque. Fran Gámez y Salva Ruiz son los recambios más utilizados. Como pareja central también se han consolidado Valjent y el cordobés Raíllo, centrales contundentes, fuertes y físicos. Xisco Campos es el recambio natural

Por delante, un doble pivote que se compenetra a la perfección. Un jugador físico, trabajador, que aporta equilibrio, como es Baba; junto a él Salva Sevilla, verdadero motor del cuadro bermellón, un jugador que marca el ritmo del partido y que técnicamente aporta gran peligro con su juego asociativo y su enorme visión de juego, capaz de filtrar pases imposibles. Pedraza está siempre en la recámara. En los costados, Leo Suárez y Junior Lago, con Ariday a la espera, jugadores que aportan velocidad, desequilibrio, solidaridad con el centro del campo y los laterales, con buen centro y calidad para asistir. Por el centro de las medias puntas está jugando últimamente Dani Rodríguez, con la alternativa de Stoichkov. Y arriba, como referencia, Budimir, jugador que ha llegado en el mercado de invierno, que se ha hecho con el puesto de referencia ofensiva por delante de Abdón Prats y Álex López y que aporta lucha, entrega, presión, que disputa todos los balones que caen por sus inmediaciones, que tiene calidad y que además hace gol.